Psicólogo en Elche. Pensamientos intrusivos vs. obsesiones

Imagina que estás tomando un refresco con tu pareja en una terraza frente a la plaza mayor de tu ciudad. Es un día festivo y te sientes afortunado. Hace sol, no hay viento, y desde tu posición privilegiada ves a multitud de gente paseando. También observas a otras personas esperando a que se libere alguna mesa para sentarse, como vosotros. Te sientes feliz, pues pronto te casarás con la persona que te acompaña. La miras y te sonríe. Mientras le devuelves la sonrisa, un pensamiento terrible invade tu mente.

Elige entre uno de estos:

  1. Te imaginas que el cielo se oscurece y un viento huracanado agita tus cimientos, y piensas: “Me va a dejar y está pensando en cómo decírmelo”.
  2. Alzas la mirada y ves volar un avión de guerra que suelta varias bombas sobre el lugar donde estás, y sabes que ha llegado tu momento.
  3. Tras beber un trago, dejas el refresco en la mesa de cristal y esta se hace añicos, seccionando las piernas de tu pareja.

Pocos segundos después, mientras estás centrado en ese pensamiento aterrador, una paloma se para a medio metro de ti. Percibes cómo te observa para ver si le ofreces algo de comida… y te das cuenta de que el pensamiento intrusivo ha desaparecido. Quizás, en algún momento del día lo recuerdes y pienses “qué tontería”, aunque es muy probable que no vuelvas a recordarlo.

 

Los pensamientos intrusivos no deseados y desagradables pueden surgir en cualquier momento y a cualquier persona. Es lógico que nos asustemos y pensemos que algo falla en nuestra mente; sin embargo, es normal que nos suceda ocasionalmente sin poder controlarlo. En general, son pensamientos poco frecuentes y surgen espontáneamente, por lo que no suelen ir acompañados de emociones intensas. Al entenderlos como ideas absurdas, mantenemos el control y soportamos bien el malestar que causan. De hecho, generalmente, no les damos importancia y desaparecen rápidamente. No podemos evitarlos. No los sentimos como una amenaza a nuestra integridad ni a nuestra estabilidad personal, ni a nuestro sistema de creencias y valores.

 

Las obsesiones, por otro lado, se manifiestan de manera similar a los pensamientos intrusivos, pero son mucho más frecuentes, pudiendo repetirse varias veces en un mismo día. Aparecen de forma más prolongada, generando numerosos sentimientos negativos y emociones desagradables como miedo, culpa, tristeza, ansiedad o ira. Se relacionan con lugares o situaciones concretas, lo que puede generar que evitemos estos lugares o situaciones. Se sienten tan reales que acaban afectando a nuestro sistema de creencias y valores. Interfieren en nuestras actividades cotidianas y generan una necesidad imperiosa de control para dejar de pensar en ellas, lo que paradójicamente hace que las obsesiones permanezcan en nuestra mente. Acaban generando mucho malestar y ocupan mucho tiempo en luchar contra ellas.

 

Situaciones personales como una desregulación emocional, eventos traumáticos, enfermedades o cualquier suceso que nos debilite pueden hacer que esos pensamientos intrusivos desagradables se conviertan en obsesivos.

Por lo tanto, si puntualmente tienes algún pensamiento extraño, sucio, inmoral o como quieras etiquetarlo, no debes preocuparte. No podemos evitarlos y nuestro cuerpo dispone de mecanismos para neutralizarlos. En cambio, si estos pensamientos son habituales y te perturban, debes acudir a un profesional de la salud mental para que te ayude.

 

Lectura recomendada sobre pensamientos intensivos y obsesiones:

Psicólogo en Elche. Pensamientos intrusivos vs. obsesiones

Título: TOC obsesiones y compulsiones. Tratamiento cognitivo.

Autoras: Amparo Belloch, Elena Cabedo y Carmen Carrió.

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