Psicólogo en Elche. Distimia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica este problema como “Trastorno distímico” (CIE-11) y la American Psychiatric Association (APA) lo clasifica como «trastorno depresivo persistente» (DSM-5). En términos generales, ambos manuales coinciden en describir este trastorno como un estado de ánimo depresivo crónico y que no cumple con los criterios para un episodio depresivo mayor.

En este artículo, exploraremos en qué consiste la distimia, en qué se diferencia con la depresión mayor, las variables que contribuyen a su desarrollo y su mantenimiento, los problemas emocionales asociados y cómo proporcionar apoyo a alguien que vive con este trastorno.

¿En qué se diferencia la distimia de la depresión mayor?

La distimia y la depresión mayor son dos trastornos del estado de ánimo que comparten similitudes, pero también presentan diferencias significativas en términos de duración, gravedad y síntomas. La distimia se caracteriza por una duración crónica de los síntomas depresivos, que persisten durante al menos dos años en adultos o un año en niños y adolescentes. A lo largo de este período, los síntomas suelen tener una intensidad leve o moderada, e incluyen tristeza, baja autoestima, falta de energía, dificultad para concentrarse, cambios en el apetito o el sueño y pérdida de interés en actividades cotidianas.

La depresión mayor implica episodios más intensos y graves, pero a menudo más cortos en duración. Un episodio típico de depresión mayor dura al menos dos semanas, durante las cuales los síntomas son más severos e incapacitantes y pueden incluir pensamientos suicidas.

Aunque los síntomas de la distimia son menos severos que la depresión mayor, pueden igualmente afectar significativamente el funcionamiento diario y la calidad de vida de una persona.

¿Qué antecedentes se relacionan con este trastorno?

La distimia, al igual que otros trastornos mentales, se suele manifestar por una combinación de factores biológicos, psicológicos y ambientales. Aunque no existe una única causa definitiva, las siguientes variables pueden interactuar entre sí para contribuir al desarrollo y mantenimiento de la distimia en una persona:

  1. Factores genéticos: Existe evidencia de que la distimia puede tener un componente genético. Las personas con antecedentes familiares de trastornos del estado de ánimo, incluida la distimia y la depresión mayor, pueden estar en mayor riesgo de desarrollar la afección.
  2. Neurobiología: Se ha relacionado con desequilibrios en las sustancias químicas cerebrales, como la serotonina y la norepinefrina, que desempeñan un papel en la regulación del estado de ánimo.
  3. Cambios Hormonales: Las fluctuaciones hormonales, como las que ocurren en las etapas de la vida como la adolescencia, el embarazo o la menopausia.
  4. Historial de enfermedades médicas crónicas: Las personas que padecen enfermedades médicas crónicas, como la diabetes o enfermedades cardíacas, pueden tener un mayor riesgo de desarrollar distimia debido a los desafíos emocionales y de adaptación asociados con estas condiciones.
  5. Factores de personalidad: Algunos rasgos de personalidad, como la tendencia a ser pesimista, autocrítico o tener una baja autoestima.
  6. Pensamientos y Patrones Cognitivos: La forma en que una persona piensa y procesa la información puede influir en la aparición y persistencia de la distimia. Los patrones de pensamiento negativos y la autocrítica excesiva pueden mantener el problema.
  7. Historial de trastornos de ansiedad: Las personas que han experimentado trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada o el trastorno de pánico.
  8. Experiencias traumáticas: Experiencias traumáticas en la infancia, como el abuso emocional, físico o sexual, o un tipo de crianza negligente, pueden contribuir al desarrollo de la distimia en la edad adulta. Además, también hay otras experiencias estresantes y traumáticas que suceden en cualquier momento de la vida, como la pérdida de un ser querido, la separación, el divorcio o problemas financieros.
  9. Cambios en la vida: Transiciones importantes en la vida, como mudanzas, cambios en la rutina diaria, jubilación o cambios en las relaciones interpersonales.
  10. Aislamiento social: La falta de apoyo social y la falta de relaciones sociales significativas.
  11. Conflictos interpersonales: Problemas en las relaciones personales, como disputas familiares, conflictos en el trabajo o problemas en amistades cercanas.
  12. Cambios en el entorno: Cambios negativos en el entorno, como desastres naturales, conflictos armados o situaciones de violencia.
  13. Pérdida de sentido o propósito: Sentir que no se tiene un propósito en la vida o que las actividades carecen de significado.
  14. Abuso de Sustancias: El uso indebido de alcohol o drogas puede empeorar los síntomas y dificultar el tratamiento.

Es importante tener en cuenta que estas variables interactúan de manera compleja y no garantizan que alguien desarrollará distimia, pero pueden influir en la aparición y el curso de la distimia en cada individuo.

¿Qué problemas cognitivos, emocionales, fisiológicos, sociales y económicos genera la distimia?

La distimia, al ser un trastorno del estado de ánimo crónico y persistente, puede tener un impacto significativo en varios aspectos de la vida de una persona. A continuación se describen algunos problemas cognitivos, emocionales, fisiológicos y sociales que puede generar la distimia.

Problemas Cognitivos:

  • Pensamiento negativo persistente: Las personas con distimia tienden a tener un patrón de pensamiento negativo constante, que puede incluir la anticipación de resultados negativos en situaciones cotidianas.
  • Dificultades de concentración: La distimia puede dificultar la concentración, la toma de decisiones y la resolución de problemas.
  • Baja autoestima: Las personas con distimia a menudo tienen una baja autoestima y una percepción negativa de sí mismas.

Problemas Emocionales:

  • Tristeza crónica: Uno de los síntomas centrales de la distimia es una tristeza persistente que puede durar años.
  • Anhedonia: La capacidad de experimentar placer en actividades que solían ser agradables puede verse reducida o ausente.
  • Irritabilidad: Las personas con distimia pueden experimentar irritabilidad y cambios de humor.
  • Sentimientos de desesperanza: Las personas con distimia pueden sentir que no hay esperanza de que su situación mejore.
  • Riesgo de depresión mayor: La distimia puede aumentar el riesgo de desarrollar episodios de depresión mayor en el futuro si no se aborda adecuadamente.

Problemas Fisiológicos:

  • Fatiga y falta de energía: La distimia puede causar una sensación constante de fatiga y falta de energía, lo que dificulta la realización de actividades diarias.
  • Problemas de sueño: Tanto el insomnio como el exceso de sueño son comunes en las personas con distimia.
  • Cambios en el apetito: Los cambios en el apetito y en los patrones de alimentación también pueden estar presentes.

Problemas Sociales:

  • Aislamiento social: La distimia puede llevar al aislamiento social debido a la falta de energía y el interés disminuido en actividades sociales.
  • Dificultades en las relaciones interpersonales: Las personas con distimia pueden tener dificultades para relacionarse con los demás debido a su estado de ánimo crónico y a los cambios en su comportamiento.
  • Bajo rendimiento laboral o académico: Los problemas cognitivos y emocionales asociados con la distimia pueden afectar el rendimiento en el trabajo o en la escuela.

Todos los problemas que se acaban de describir tienden a retroalimentarse. A modo de ejemplo, se describen algunas situaciones comunes:

  • Una persona que se encuentra triste o desesperanzada evita relacionarse con otras personas.
  • Los problemas de sueño repercuten en llegar tarde al trabajo y estar irritable.
  • El aislamiento social genera que la persona deje de hacer aquellas cosas que antes realizaba, aumentando así la tristeza.
  • La baja autoestima y la desesperanza genera pensamientos de incapacidad para aprobar un examen, dejando así de estudiar.

¿Consejos para apoyar a alguien con distimia?

Apoyar a alguien que está experimentando distimia requiere paciencia, empatía y comprensión. Los siguientes están orientados para apoyar a alguien que está lidiando con este trastorno:

  1. Infórmate sobre la distimia: busca información sobre la distimia y sus síntomas para comprender mejor lo que está experimentando la persona. Esto te ayudará a brindar un apoyo adecuado y sensible.
  2. Escucha activamente: Escucha con atención cuando la persona quiera hablar. A veces, solo la oportunidad de expresarse puede ser un gran alivio.
  3. Ofrece tu presencia: Pasa tiempo con la persona y bríndale tu compañía. Aunque pueden no expresarlo, la simple presencia puede hacerles sentir que no están solos.
  4. No minimices sus sentimientos: Evita frases como «anímate» o «solo tienes que pensar en positivo». La distimia es una afección real y los sentimientos de la persona son válidos.
  5. Sé paciente: La recuperación de la distimia puede ser un proceso gradual. Sé paciente y comprende que puede haber altibajos en el camino.
  6. Recomienda la actividad física: La actividad física regular puede ser beneficiosa para el estado de ánimo. Anima a la persona a participar en actividades físicas suaves, como caminar o realizar algún deporte que anteriormente practicara.
  7. Promueve la rutina: Ayuda a establecer una rutina diaria que incluya actividades estructuradas, como levantarse y acostarse a horas regulares, y tener comidas y descansos programados.
  8. Comparte momentos agradables: Invita a la persona a participar en actividades que solía disfrutar en compañía, incluso si parece que no tiene ganas. Compartir momentos positivos puede ser beneficioso.
  9. Evita el juicio: Evita juzgar o criticar a la persona por su situación. La empatía y la comprensión son clave.
  10. Mantén el contacto: Mantén el contacto regular con la persona, incluso si solo es para enviar un mensaje de apoyo. Saber que alguien se preocupa puede ser reconfortante.
  11. Fomenta la búsqueda de ayuda profesional: Anima a la persona a buscar la ayuda de un profesional de la salud mental, como un psicólogo o psiquiatra. Ofrece acompañarla en el proceso si es necesario.

La ayuda debe estar dirigida para que la persona vuelva progresivamente a recuperar un nivel físico, psicológico y social adecuado. La sobreprotección o realizar de manera sistemática las obligaciones que la persona debe realizar, puede generar que el problema se mantenga.

En resumen, la distimia es un trastorno del estado de ánimo de larga duración, con síntomas menos fuertes que la depresión mayor. Su desarrollo y mantenimiento está influido por factores biológicos, psicológicos y ambientales. Es un trastorno que llega a ser incapacitante y puede derivar en una depresión mayor. Cuando se experimentan varios de los síntomas explicados anteriormente es recomendable buscar ayuda profesional que realice una evaluación y tratamiento adecuado. Es importante recordar que solo un profesional de la salud mental puede realizar un diagnóstico preciso.

Lectura recomendada sobre la desregulación del ánimo:

Psicólogo en Elche - Distimia. Cuando la tristeza se cronifica

Título: Usted puede ser feliz.

Autor: Albert Ellis.

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